¿Qué hay para ver?

Esta pregunta resulta cada vez más difícil de responder, especialmente cuando nos referimos a los contenidos audiovisuales ofrecidos en las diferentes pantallas a las que tenemos acceso hoy en Colombia.

Decidirse por un programa resulta en muchas ocasiones difícil, tanto porque la oferta es muy amplia y está en constante renovación, como porque no siempre encontramos lo que queremos ver.

La pregunta es aún más compleja cuando hacemos foco en la niñez y la adolescencia, pues los temas del acceso y consumo de contenidos  audiovisuales abren una serie de debates en los que hay opiniones encontradas acerca de los beneficios y los riesgos que estos representan para nuestras niñas, niños y adolescentes.

Por un lado, están las posiciones que resaltan los beneficios del actual ecosistema de comunicación, al que perciben como una oportunidad ilimitada para el aprendizaje, la comunicación, la libertad de expresión y la participación efectiva de la niñez. por otro lado, están quienes asumen este  ecosistema como una amenaza a las identidades y culturas locales, pues perciben dinámicas que estandarizan las maneras de ser y ver el mundo, y que además incrementan la brecha digital en este grupo poblacional. Para garantizar la calidad en la oferta de contenidos, se hizo fundamental empezar a generar en el país estudios que permitan identificar cuáles son las formas de consumo audiovisual que actualmente tienen las niñas, los niños y los adolescentes colombianos, conocer qué consumen y cómo lo consumen, y así poder clarificar la real incidencia de los medios de comunicación en sus vidas.

Ver informe completo

Fuente: BrandStrat