A finales de los años 70´s Deng Xiaoping recibió una China comunista con alrededor de 100 millones de campesinos que pasaban hambre.

Por Pablo Lemoine, Centro Nacional de Consultoría

En 1982 un 34% de la población en edad de trabajar tenía primaria o menos, un 28% era analfabeta y solo el 0.87% de la población China tenía título universitario. El reto de Deng Xiaping era transformar esta China Marxista, con una economía de planificación centralizada y con bajos niveles de productividad y educación en una China de rápido crecimiento económico, capaz de tener un rol central en la economía mundial.

El camino está descrito en la famosa frase “cruzar el río sintiendo las piedras”. Deng Xiaoping fue capaz de transformar China gracias a la experimentación descentralizada, que es el proceso de generar política pública a través de promover que agentes locales resuelvan de manera novedosa sus problemas y después lleven estos resultados al gobierno centralizado. Diversos experimentos fueron yendo y viniendo en una gran variedad de temas por más de veinte años. Los resultados de estos experimentos fueron usados como argumentos por aquellos que querían cambiar la política pública contra aquellos que estaban en contra del cambio. El resultado es bien conocido.

En 2019 el premio Nobel de economía ha sido otorgado al estadounidense Michael Kremer, la francesa Esther Duflo y el indio Abhijit Banerjee por su «aproximación experimental hacia la reducción de la pobreza mundial». El trabajo de ellos no se ha enfocado en las preguntas filosóficas sobre si ayudar o no ayudar o qué tanto ayudar. Ellos se han enfocado en resolver problemas puntuales a través de experimentos. Kremer, por ejemplo, mostró que en Kenya un subsidio a los textos escolares solo mejoraba los resultados en los mejores estudiantes y que en cambio era mucho más efectivo invertir en desparasitar a los niños. Duflo y Banerjee en 2003 fundaron el Laboratorio de Acción contra la Pobreza (J-PAL). Este laboratorio ha desarrollado más de 250 experimentos en todo el mundo para guiar política pública acerca del mejor camino para reducir la pobreza. El consejo es sencillo, pero de difícil ejecución. Conocer y estudiar el problema, primero la evidencia y después el programa. Esto hoy puede ser controversial, pero es un camino que ya recorrió la medicina hace cien años.

En Colombia es un tema de debate qué tanto tomamos decisiones basados en evidencia, pero hace muchos años se hacen evaluaciones a los programas más representativos. Gracias a esto se sabe que el programa Transfórmate Tú Mujer incrementa en 39% el ingreso de las mujeres del programa, mientras que el programa de la Red de Seguridad Alimentaria (ReSA) no presenta impacto en los ingresos ni en el ahorro y sus impactos en la producción de alimentos son restringidos. Todo esto a pesar de tener una imagen favorable. Información importante para redireccionar y mejorar el uso de recursos.

La cultura del emprendimiento también lo ha entendido. La recomendación es hacer un “mínimo producto viable” lo más rápido posible, evaluar y “pivotear” según los resultados. Esta tendencia también está llegando a las áreas de innovación de las empresas más tradicionales. En Unilever[1] han decidido fomentar una cultura de “emprendimiento”. En el pasado hacían mucho pensamiento estratégico, propuestas y un ciclo riguroso para salir al mercado. Ahora, “inspiran a la experimentación, sueñen grande, pero empiecen pequeño y si funciona llévenlo a gran escala rápido”.

La receta es sencilla y útil para hacer crecer países, luchar contra la pobreza y ganar un nobel. Experimentar, y tomar el camino que la evidencia nos muestra.

[1] https://www.foodnavigator.com/Article/2019/11/08/We-ve-learned-a-lot-from-the-start-up-world-Unilever-on-how-it-has-re-framed-innovation

Fuente: Centro Nacional de Consultoría